Castración

Aspectos Generales

Es posible que la castración de las mascotas se considere un tema controvertido, aunque, cada vez más personas están persuadidas de los beneficios que acarrea a sus mascotas y a la convivencia de los humanos con ellas. Lo que sigue es una exposición resumida acerca del tema, sin entrar en aspectos clínicos ni detalles técnicos.

En primera instancia quiero puntualizar que castración y esterilización no son sinónimos. La esterilización es cualquier procedimiento, ya sea quirúrgico o químico que inhibe la capacidad de reproducción de un animal (o persona). Por ejemplo: ligadura de trompas en las hembras, vasectomía en los machos, castración en ambos géneros, e inhibidores de testosterona en machos y de estrógeno en hembras. Queda claro que la castración en uno de tantos métodos de esterilización, de modo que, si hablamos de esterilizar a un animal, se debe aclarar el método utilizado.

Veamos de forma sucinta cada uno de los métodos, comenzando por la castración química, que es el único reversible. Los productos primitivos usados a tales efectos han sido los progestágenos, tanto en machos (ciproterona, etc.) como en hembras (medroxiprogesterona, etc.). Los efectos secundarios indeseables, sobre todo en hembras, han desaconsejado su utilización. En la actualidad hay implantes subcutáneos que actúan sobre la GnRH (hormona liberadora de gonadotrofinas), estos productos, tales como la desloredina, etc. Se utilizan sobre todo en caninos de ambos sexos; luego de una fase inicial de adecuación hormonal, producen un bloqueo de hormonas sexuales que dura unos seis meses, tras los cuales se puede repetir el implante. En caso de no hacerlo, se restaurará la función hormonal del perro. En la práctica estos medicamentos tienen el mismo efecto que la castración quirúrgica, eliminando la producción de hormonas sexuales y, en el macho, también la producción de espermatozoides (espermatogénesis).

En cuanto a la castración quirúrgica; elimina de forma drástica e irreversible la producción de hormonas sexuales. Es el método de elección cuando se trata de evitar la manifestación hormonal de forma permanente. Ya que hacerlo mediante la reiteración de implantes hormonales cada seis meses, a la larga resulta más costoso y por otra parte existen variaciones en la respuesta de cada individuo y efectos secundarios indeseables en algunos casos.

Con respecto a los procedimientos de esterilización quirúrgica que no interfieren en la función hormonal; vasectomía o ligadura de trompas, según sea el sexo del animal. Ambos métodos son irreversibles, aunque hay que puntualizar que en la ligadura de trompas puede utilizarse un clip quirúrgico que eventualmente podría quitarse a posteriori. Estos procedimientos son utilizados de manera primordial en medicina humana, ya que producen infertilidad si interferir en la función sexual del individuo. Su uso en medicina veterinaria es excepcional ya que, en general, se busca evitar la manifestación hormonal en los animales.

Ahora vamos a analizar los pros y contras de la castración quirúrgica, para después compararlos con los otros métodos de esterilización. Los dividiré por especie y sexo. Ante todo quiero aclarar que me baso en mi experiencia, por lo que mi opinión no debe tomarse como algo axiomático. En realidad, nada debería ser axiomático, pero ese es otro tema.


Perra:
Castración-1Es conveniente realizar la castración luego del primer celo, de esa forma se completa la maduración hormonal. De no ser así, puede haber infantilismo genital con diversas consecuencias, entre ellas infecciones recurrentes de los pliegues perivulvares, etc. ¿Cómo se realiza? Se extirpan los ovarios (ovariectomía), en la mayoría de los casos se deja el útero, que involucionará por la falta de hormonas, aunque en algunas circunstancias podría ser aconsejable quitar también la matriz (ovario-histerectomía), no entraré en detalles sobre esto, pues no viene al caso. ¿Cuáles son las ventajas? En primera instancia se evitan los celos y la consecuente gestación. Como ya he dicho, el útero se atrofia y se elimina por completo la posibilidad de que se desarrollen las patologías que lo suelen afectar (piómetra, etc.). La predisposición para los tumores mamarios se reduce en gran medida, sobre todo si la castración se realiza a una edad temprana y, en caso que con el tiempo pudiera haber una neoplasia mamaria, su evolución y pronóstico son mejores al estar la perra castrada, ya que los adenomas mamarios son tumores favorecidos por las hormonas sexuales. Es obvio que, al no haber ovarios, no existen las patologías que suelen afectarlos, como quistes, tumores, etc. Otras patologías influenciadas por los estrógenos, tales como la diabetes, no suelen presentarse o, si lo hacen, son menos insidiosas.

¿Qué complicaciones puede acarrear la castración de una perra? En primera instancia hay que tener presente que las perras, salvo excepciones, tienen dos celos al año. Por lo tanto, sus hormonas se manifiestan sólo cada seis meses, el resto del tiempo sus ovarios están en reposo, con la salvedad de los casos en que se presenta una pseudogestación (mal llamada embarazo psicológico), en esas circunstancias, se desencadena una secuencia hormonal similar a un embarazo real, sin que este exista; hay hiperplasia (agrandamiento) de la mucosa uterina y secreción láctea. La reiteración de este cuadro puede conducir a una endometritis y piómetra (pus en el útero). Por lo tanto, la castración también evita este problema. En fin, que teniendo en cuenta la escasa manifestación hormonal de las perras a lo largo de cada año, no hay demasiada alteración en ese sentido debido a la castración. Por ese motivo, el aspecto metabólico tampoco es importante en el caso de las perras, su tendencia a engordar no es muy marcada debido a la castración y tampoco se ve afectada su conducta. En síntesis, salvo casos muy particulares, que los hay, no suele existir ningún perjuicio por la castración de una perra. Por otra parte, según las estadísticas, las hembras castradas son más longevas que las no castradas.

Perro:
Castración-2En el caso de los machos tener en cuenta que, a partir de la pubertad la testosterona se produce sin pausa a lo largo de la vida del animal (por supuesto puede haber patologías que la alteren). También es desaconsejable la castración prepuberal, la cual evitaría la maduración hormonal, (a no ser que nos remontemos a la lírica del siglo XVIII). El procedimiento es la extirpación de los testículos (orquiectomía). La carencia de testosterona evita conductas relacionadas con la misma; como ser, peleas con otros machos y excitación al percibir una hembra en celo. Afectan su carácter haciéndolo más apacible. Su actitud de marcaje territorial disminuye o desaparece. Debo destacar que en los animales de razas pequeñas, puede salvarles la vida, ya que estos perros no son conscientes de sus limitaciones y, ante una perra en celo, son capaces de enfrentarse a perros que multiplican su peso por diez o más, con las consecuencias previsibles. Pero, no todo en la vida son hormonas, hay un instinto territorial que no es suprimido por la castración, tampoco se suprimen sus genes cazadores. De modo que la agresividad de origen territorial o alimenticio, no se suprime con la castración. También hay que tener en cuenta que un perro puede ser adiestrado (o condicionado) para ser refractario a los estímulos sexuales, de modo que, aunque no esté castrado, una perra en celo no provoca la reacción esperada en ellos. Aparte de los posibles beneficios sobre su conducta; la castración evita patologías relacionadas con la testosterona, como se hiperplasia (agrandamiento) de próstata y patologías de la piel. Amén de tumores en diversa índole en los testículos, en muchos casos con una consecuencia hormonal más trascendente que la neoplasia en sí misma. El factor negativo es la tendencia a engordar debido al sedentarismo que puede originar la castración, cosa evitable con un plan de actividades y alimentación adecuados a las circunstancias.

Castración-3Un aspecto que hay que tener en cuenta en los machos (vale también para los gatos). Es la posibilidad de que sean monórquidos (un testículo sin descender) o criptórquidos (ambos testículos sin descender). En estos casos, algunos recomiendan la castración ante la posibilidad del desarrollo de tumores en los testículos retenidos. Considerando que la posibilidad de la presentación de tumores en estos casos no es muy elevada y que, la cirugía es más agresiva por el hecho de tener que abrir la cavidad abdominal; habrá que evaluar cada caso en particular para decidir la conveniencia de este procedimiento. Tener en cuenta que un testículo intra-abdominal, si bien no produce esperma, sí es capaz de segregar hormonas, por lo que, si deseamos evitar la actividad hormonal, habrá que extirparlos.

Gata:
útero de gataCon la salvedad que las gatas pueden tener celos recurrentes y que éstos suelen ser más escandalosos que en las perras. Las consideraciones acerca de la castración de las perras, es aplicable a las gatas. Con la excepción del desarrollo de pseudogestación, que en las gatas no se presenta. En lo referente a las gatas, hay más tendencia a ganar peso, precisamente por la mayor incidencia de los celos. Tanto en este caso como en los demás, no entro en consideraciones particulares; que si vive en una finca, que si conviven macho y hembra, que si se escapa, etc. Cada situación debe ser evaluada según las circunstancias.

Gato:
En este particular, la marcación territorial suele ser el factor diferencial y decisivo a la hora de decidir la castración. Debe realizarse antes de que el marcaje alcance niveles elevados y se convierta en un hábito, que, incluso con la castración, puede ser difícil de erradicar. En todo lo demás es similar al perro.


Por último, una consideración que, no por estar al final es la menos importante. Más bien al contrario, es algo a tener muy en cuenta. Para los que tengan algún reparo o duda acerca de la castración o piensen que es un procedimiento cruel:
Es mucho más cruel dejar que los animales tengan instintos que no permitimos satisfacer, que evitar esos instintos mediante la castración.

Otra acotación importante es que los animales no se ven afectados en su psiquis por estar castrados. Los aspectos psicológicos influyen más en los propietarios que en sus mascotas, a tal punto que hay algunas personas a las que la palabra castración les afecta y prefieren utilizar el término esterilización para referirse a ella (de manera incorrecta, por supuesto). ¿Avete ascoltato qualche volte: Il sterilizzato Carlo Broschi? (Farinelli). Da seguro che non.


En cuanto a los otros métodos citados:
La castración química mediante implante subcutáneo, es útil cuando, por el motivo que sea, se quiere suprimir de manera temporal la acción de las hormonas. Como procedimiento sistemático, según mi opinión, no es recomendable por los motivos que expuse con anterioridad.

La esterilización quirúrgica es un procedimiento semejante en cuanto a técnica que la castración, se accede a las gónadas mediante cirugía, pero, en vez de extirparlas, se liga la trompa de Falopio o se corta el conducto deferente, según el caso. La consecuencia de este procedimiento es que el animal queda estéril, pero continúa siendo sexualmente activo y, del lado negativo, persiste el riesgo de las patologías ligadas a las hormonas. Desde el punto de vista clínico es un procedimiento que desaconsejo. No obstante, siempre podría haber alguna circunstancia en la que se considere su aplicación.


Para cualquier duda o aclaración, pueden dejar un comentario, lo responderé a la brevedad posible.

Author: Rolo Graziano

Albañil de Letras

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